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Proust, Kilómetro Cero

Paris. Domingo 11 am. Un café y una torta.  A modo de ornamentación, sobre la bandeja hay una hoja color madera donde se lee “Kilometer Zero, Proust Questionaire” y una serie de 3o preguntas. Después de dos cafés y media torta, seguíamos jugando a responder las preguntas. Eran preguntas que te obligaban a explorarte y explorar a tu interlocutor. Nos reímos de algunas respuestas, porque ponían en evidencia una mirada sobre nosotros y, en algunos casos, una cierta ignorancia.

Acomodando fotos encontré el recuerdo de esa mañana y me puse a leer de que se trataba este cuestionario Proust. Tomado de un juego inglés de fines del siglo XIX,  donde las personas respondían preguntas personales y las anotaban en un cuaderno, Proust armó su propio cuestionario y escribió sus respuestas en un artículo llamado “Las confesiones de salón”, lo que perpetuó el juego hasta nuestros días. Los respondieron miles de autores, músicos, artistas. Fue usado en programas de televisión, en entrevistas de trabajo, en modelos de psicoanálisis. Cuestionario inspirador.

En Respuestas Abiertas tomamos esta idea, este desafío de responder preguntas que tienen mil respuestas o respuestas cambiantes. Hicimos nuestro propio cuestionario y lo pusimos a jugar.

¿Qués es lo que te hace más feliz? ¿Cuál es el ritual más ridículo de tus mañanas? ¿Y el de tu hermano? ¿Y el del novio de tu amiga?

Una batalla de respuestas creativas. Un juego donde el sentido del humor y la imaginación tienen un rol protagónico.

proust

Un comentario en “Proust, Kilómetro Cero

  1. […] ABIERTAS, tiene parte de su historia en el famoso cuestionario de Proust, como ya lo contamos (Proust, Kilómetro Cero). Resulta que muchas personas, de las más diversas, respondieron alguna vez este cuestionario. […]

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